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Mensaje al Distrito -Debate sobre el Aborto

 

 

Roma, 12 de marzo de 2018.

 

A las Comunidades Religiosas:

A los Consejos Directivos:

A los educadores, a los alumnos y a las familias:

Quiero acercarme a Ustedes con un saludo fraterno y cordial, en este tiempo en que en el país tenemos muchas circunstancias que requiere de nosotros la mayor atención para que nuestros hechos y nuestras palabras sean reflejo de nuestro seguimiento de Jesucristo y la fidelidad a su Evangelio.

Hace tiempo el Papa Francisco viene pidiéndonos a los cristianos y al mundo entero ser capaces de construir una cultura del encuentro, que supere todo enfrentamiento, que se construya sobre la verdad y los valores del Evangelio, porque es buena noticia para todo el género humano en especial para los que más sufren.

Esta cultura del encuentro exige de nosotros superar los límites que nos trazamos, para poder humanizar cada vez más este mundo y hacer espacio para que todos tengamos un lugar en la mesa de los hijos de Dios.

Hace tiempo ya que en nuestro querido país estamos viviendo una serie de enfrentamientos que han puesto frente a frente a familiares, amigos de años, al punto de retirarse la palabra, o de descalificarse mutuamente, creando un ambiente hostil, intolerante, antojadizo.

En los últimos meses uno de los debates que ha ganado la calle es el de la despenalización del aborto. Seguramente también puede trasladarse al seno de la comunidad educativa, y es por eso que quiero expresar en calidad de Superior Mayor del Distrito que conformamos las obras y la comunidades religiosas de Argentina y Paraguay, la posición oficial de la Institución que represento, y que conformamos juntos, Hermanos y educadores seglares que animamos la misión educativa lasallana.

Nosotros creemos en la dignidad y el valor de la vida humana desde la concepción y hasta el último momento, como un don de Dios para cuidar, proteger y sostener. Creemos en la igualdad fundamental de la dignidad de la vida humana y que interrumpirla arbitrariamente, en cualquier momento de su evolución constituye un delito. Si alguna vida vamos a defender, como lo venimos haciendo desde nuestros orígenes, es la vida humana amenazada, descartada, vulnerable, indefensa, despreciada. Compartimos y estamos en comunión con la Iglesia que expresa esto mismo. Entendemos que el valor y la dignidad de la vida humana, no dependen del parecer de las mayorías, ni de los pareceres individuales.

Por eso, les pido a todos los directivos que conducen la misión educativa en las obras, como así también a todos los educadores y catequistas que animan y llevan adelante la misión educativa, que expresen claramente esta posición de nuestro Distrito en comunión con la Iglesia Católica.

A nuestros alumnos les transmitiremos este mensaje, que vamos a sostener frente a este debate abierto, y frente a tantos otros debates que atañen a la vida humana amenazada, y muchas veces despreciada en nuestro país.

Desde esta perspectiva recomiendo leer, reflexionar y adoptar con urgencia las líneas de acción sugeridas en el texto elaborado por la Comisión Ejecutiva del Episcopado Argentino que a continuación les copio:

Declaración de la Comisión Ejecutiva: Respetuosos de la vida.

La vida humana es un don. Esta es una experiencia compartida de muchos hombres y mujeres, sean creyentes o no. Se refleja en el rostro de los padres cuando contemplan por primera vez a sus hijos. El anuncio de la espera de un hijo es una alegría que se comparte con familiares y amigos. Pero a veces en la historia de otras personas no es así, no es algo deseado, esperado, decidido, aunque en ocasiones en los meses siguientes se redescubre la belleza de esa vida que viene en camino.

Para otros, la concepción de esa vida no fue fruto de un acto de amor, y hasta pudo haber sido consecuencia de una acción de abuso y violencia hacia la mujer.

Allí es cuando surge la pregunta humana y ética sobre qué hacer. En la forma de responder la pregunta se cae muchas veces en plantear un enfrentamiento entre dos personas en situación de vulnerabilidad. Por un lado la mujer, que no decidió ser madre, suele encontrarse en soledad y la mayoría de las veces en un contexto de pobreza; por otro lado, la vulnerabilidad de la vida humana concebida que no se puede defender. Debiéramos escuchar tanto las madres embarazadas que sufrieron una terrible violencia sexual, como así también contemplar el derecho a la existencia de los inocentes que no pueden defenderse.

La pregunta humana y ética es: ¿hay que optar por una vida y eliminar a otra?

La eliminación de la vida humana del que no se puede defender instaura el principio de que los más débiles pueden ser eliminados; acepta que unos pueden decidir la muerte de otros. Hace unos años con la sanción de la Ley “Asignación Universal por Hijo”, el Honorable Congreso de la Nación demostró una vez más en su historia republicana un alto grado de sensibilidad humana a favor de la familia y de la vida de los niños y jóvenes más pobres. ¿No se podrá continuar por ese camino legislativo?

La solución o el camino para abordar estas situaciones es la implementación de políticas públicas que:

– Establezcan como prioritaria la educación sexual integral de la ciudadanía, en la que se fomente y capacite para la decisión libre y responsable de concebir una vida humana. Todos tenemos necesidad y derecho de ser recibidos como hijos.

– Reconozcan la dignidad de la vida humana desde el comienzo de su concepción pasando por todas las etapas de su desarrollo, la dignidad e igualdad de la mujer y el varón, y se implementen acciones tendientes a encarar las causas de la violencia hacia la mujer generando nuevas pautas de conductas basadas en el respeto al otro.

– Acompañen, desde lo social, las situaciones de conflicto y atiendan las heridas que quedan por sanar en quienes están atravesando por estas situaciones.

El diálogo democrático.

Estamos ante el debate parlamentario de distintos proyectos de ley. Es necesario, que más allá del buen funcionamiento de nuestro sistema republicano en el cual se legisla a través de los representantes del pueblo, se tenga en cuenta que este tema toca profundamente el tejido de nuestra sociedad.

Que este debate nos encuentre preparados para un diálogo sincero y profundo que pueda responder a este drama, escuchar las distintas voces y las legítimas preocupaciones que atraviesan quienes no saben cómo actuar, sin descalificaciones, violencia o agresión. Junto con todos los hombres y mujeres que descubren la vida como un don, los cristianos también queremos aportar nuestra voz, no para imponer una concepción religiosa sino a partir de nuestras convicciones razonables y humanas.

Que la Virgen María, Nuestra Señora de Luján, bendiga a nuestro pueblo con la presencia misericordiosa de su Hijo Jesucristo.

Los saludo a todos, en especial a los alumnos, con afecto fraterno y cordial.

 

Hno. Martín Digilio,

fsc Visitador